sábado, 6 de septiembre de 2008
jueves, 4 de septiembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
Mientras sucedes
No me digas que el alcohol sabe a alcohol porque me corto la lengua y la mitad del cuero cabelludo que me hace. Lo se; nunca leeras estas lineas letrosas que, despues de un martes o un miercoles, o un jueves! de tarde comible, de tarde, de noches con "alcohol" te vi y disimulé; nunca entablaras una mirada conmigo y me diras: "claro que las leí, mientras te visualisaba conmigo tocandome el dedo gordo de la mano derecha, tocandome, tocandome y pensandome en lo mas profundo de tu azotea, gustandote mas, gustandonos" aqui, en mi mundo o mi libreta, no existe lo imposible, pero lo improbable me come, como comen los pajaros al viento.
A mi, el alcohol me sabe a tristeza con raices en cemento infertil, me sabe a disimulo en alegrias, me sabe a tu boca en 8.5 segundos de distraccion por la culpa de tus ojos hundidos en un mar de jerez, ¿es que ni sabes verdad? Amo tu costal oscuro en forma de ojeras, ese fue el que clavó tu olor en mis cortinas, y el que aun no deja mi cien, ni mis neuronas volar en materia gris, en morir en cielos nublados.
En cambio vos, si me miras, me has de mirar como miras las banquetas y calles que cruzas cuando vas a tu escuela, si me escuchas sera por alguna casualidad improbable en alguna mala imitacion de cantina hecha un bar (y eso es por accidente) y si me ves solo es porque te pida el encendedor que supuestamente necesito para prender un cigarro, el que me gustaria fumarme en un sitio donde haga mucho frio y solo estes vos y yo busque alguna excusa estupida para abrazarte.
¿Tu?
Nunca leeras estas letras que, con algun tipo de mesura busco dedicarte, y yo; desde aquel coqueteo de labios, desde aquel sexo con miradas y aquel danzar de dedos; soy un tipo inexistente.
KanYe West - Roses
Exelente canción de este artista de la palabra y el ritmo. "Roses" track que viene en el segundo album que lleva por nombre "Last Registration". Por cierto noticia que a varios de nuestro contexto nos ha vuelto un cometa: Kanye West en Mexico este 11 de octubre en el Palacio de los deportes!
lunes, 1 de septiembre de 2008
"El libro de los Amores ridiculos" (Milan Kundera)
Cuando leí por primera vez a Kundera; estaba con la mente a punto de despegar gracias a Hesse y otros relatos ajenos; claro conocí la textura de aquellas letras con un exelente titulo "La insoportable levedad del ser"; que a criterio propio es uno de los libros que maneja con exelencia los personajes, mas aun asi el dsicurso de estos.
Pero por curioso y de mas adjetivos decidí abandonar tantito la cueva y asomé la cabeza a los libreros de la ciudad; me topé con el "Libro de los amores ridiculos" y cambió mi forma de leer; y me convertí en un cometa cuando probé el texto llamado: "Falso auto-stop". Exelentes matices; deslumbrante la tecnica que maneja Milan Kundera en eso de volar las palabras para que te entren en algun lugar de tu azotea.
Claro eso no le quita la magia que tienen los demas cuentos.En este cielo que pinta Kundera el amor llega a saber a cierto auto-engaño o trampa; trampa en la que uno llega a creer que el tipo de vida que se ha llevado es la correcta. El amor tambien pasa de saber a trampas a tener algun saborizante como el color de la pasion. Kundera aqui maneja el amor en su facha de ridicules, o para ser mas claro en el rollo de las relaciones ridiculas; aqui logra algo de lo que estoy seguro: la inmediatez de relacionar el Amor como algo que existe pero es improbable. Amistad
Libro que debes leer; mas aun debes ir a comprarlo para que te claves leyendo en algun sitio con aire fresco y ruido sonoro.
Checalo:
http://www.mentat.com.ar/ebooks/ridiculo.zip
El error del tiempo que quiso ser locura.
Permito introducir este humilde texto con algún adjetivo que describa lo que son las letras de José Emilio Pacheco, y por el momento solo se me viene uno: irreverentes.
Claro que hay que entender, que “irreverencia” aquí, no denota el concepto arbitrario que muy probable diría una falta de respeto o rompimiento de alguna norma; si no todo lo contrario. Irreverente, sus letras a cierta percepción personal mutaron de ser normales y correctas a ser transgresoras: magnificas. Como de alguna forma seria decir música para los ojos; leer a Pacheco es como encontrarse en medio de una nada, oyendo los acordeones de Yann Tiersen[1] para después terminar por mirar una realidad hecha por retazos de fantasía, no sin antes haber sufrido una metamorfosis a causa de una percepción que delira.
Por consecuente pretendo seguir una sola línea, el camino de la locura que de manera irreparable Pacheco nos impone, como el cauce del río dicta las olas a la piragua; simplemente de manera impredecible, bella y taciturna.
Así pues seria casi imposible el tratar de abordar los seis cuentos y la novela que contiene el libro de “El principio del Placer”, y por obvias razones me he permitido abordar grosso modo solo un cuento: “Langerhaus”; el principio de la locura hecho un fantasma. “…siempre les advertía a los escritores que no debían poner a un loco como personaje central de una narración, sobre la base de que al no ser loco moralmente responsable, no habrá verdadera historia que contar”[2]
Puesto así se sobrentiende el discurso que sigue el cuento, Langerhaus es la materialización de una locura que de antemano se sabe, vive dormida en el inconsciente humano, pero en este contexto las circunstancias sobrepasan lo natural y el inconsciente rompe las paredes de la figura conceptual de la razón y el delirio se encarna en los sentidos, provocando que la mirada no mire con ojos, que las manos no toquen con uñas y peor aun que el hombre no piense con cabeza, que “aquel” piense sobrepasando los limites del entendimiento. Se alega aquí locura, no porque esté falto de ciertas facultades mentales, si no porque suponiendo que la razón esté ubicada en una línea temporal y ésta se vea turbada por uno de los errores más ingenuos que existe en la humanidad: el recuerdo, se note la necesidad de purgar la memoria haciendo añicos los saborizantes artificiales del olvido, provocando un maremoto mental y un desorden en la coordinación de los impulsos. Es cuando Langerhaus ya no mira con ojos y ve lo que el tiene que ver, lo que necesita ver. La palabra vivida y el error, los fantasmas del recuerdo lo visitan queriéndose convertir en delirios. Y es que bien dicen: “…llamarme enloquecido, nadie nace loco”[3]
Entonces se puede notar de manera predecible las frases de “estas loco”, eso por el simple hecho de hacer y decir cosas muy improbables talvez imposibles, y con este tono serian tratadas tales palabras. Pero aquí la cadencia cambia y mucho más el giro que se le da a la palabra: loco porque provoca impredecible e inefable placer a la “cabeza”.
Veo así que no es omiso el intento de abordar el tema de la locura en el texto de Pacheco, ya que éste literalmente aborda aquella añoranza de memoria que existe en la niñez, convirtiéndose en el fantasma que visita un presente y es por eso que en el contexto se aborda una vida con cierta rutina, un ente que se mantiene al ras del ritmo para estarse seguro y no temerle al futuro; pero el instinto, que se esconde dormido como un monstruo en la cueva de una montaña, reacciona traicionando los cánones que establece el raciocinio; como el tiempo impone el olvido. Aquí el tiempo como ejemplo de instrumento para confundir al pensamiento, y convertirlo en una capsula de flash backs, en donde las imágenes transformadas en lienzos de purpurina se adornan con gotas de sangre con las que Pacheco pinta un pasaje imprescindible; el recuerdo talvez pueda ser el error que nunca quiso ser locura.
Es en esta parte es donde el tiempo se involucra de una manera que solo pudiese repararla un relojero; ya que a veces el reloj es amigo del hombre todo lo deja a tras, pero casi siempre trae consigo los estragos de la memoria convertidos en eterna miseria humana; eterna porque hasta para olvidar se olvida y miseria porque como cenizas duelen mas que cuando fuego fue.
Es ahí entonces cuando se pudiese hacer la vinculación de locura con el tiempo: “llamarme enloquecido, nadie nace loco”.
Para concluir de alguna forma, sin llegar a ser formal pero tampoco un vago de palabras, me permito guiar a las letras por los caminos que seguramente Pacheco quisiera que camináramos, claro cada quien con el prisma de su mirada. Y es que por alguna incertidumbre que deja el cabezal del libro que se publicó en 1972 “El principio del placer”, da alguna connotación por opinión propia, que se refiere más que degustar el principio de alguna letra que conlleve algún significante; El principio del placer, trae consigo escondido el ritmo de una cadencia que involucra no solo a leer para pensar, si no también acentúa una canción que dice: no pienses, no mires, no toques; solo déjate llevar que aquí: “soñar ya no duele y volar es mucho mas fácil”
La locura como las alas de cera que rebusca “un algo” ciego en la promesa más sincera.
Bibliografía:
Pacheco, José Emilio. “El principio del placer”. Editorial ERA. México DF. 1997
Restrepo, Laura. “Delirio” ED. Punto de lectura. México DF. 2004


